ADE y VibeLab lanzan un índice para medir la vida nocturna más allá del dinero
El Nighttime Culture Index se estrena en ADE Pro durante la 30.ª edición y mide la cultura nocturna en seis ciudades según seguridad, espacio, diversidad y más.
Amsterdam Dance Event y VibeLab lanzan el Nighttime Culture Index en ADE Pro, durante la edición del 30.º aniversario de ADE, con una primera ronda que abarca seis ciudades. El índice es una medida pública de la vitalidad de la cultura nocturna que evalúa si la vida nocturna de una ciudad es diversa, habitable, respaldada, segura, sostenible y creativamente activa.
Las ciudades son Ámsterdam, Lagos, Nueva York, São Paulo, Seúl y Sídney, una por cada uno de seis continentes. Danny Houtkamp, responsable de Estrategia de Marca de ADE, explicó el planteamiento en una entrevista con Magnetic Magazine. Según dijo, la política sobre la vida nocturna se ha entendido durante mucho tiempo desde una óptica económica. «Medir el flujo económico es sencillo, pero medir el impacto cultural es algo muy matizado y complicado».
La investigación se organiza en seis dimensiones de vitalidad cultural:
- Diversidad y representación
- Ecología creativa
- Espacio e infraestructura
- Comunidad y pertenencia
- Política y salud cívica
- Sostenibilidad y medio ambiente
El marco pretende llegar más allá de los locales con licencia, los eventos de pago y las instituciones consolidadas. Entre sus preguntas figuran lo fácil que resulta para un colectivo experimental y sin licencia encontrar un escenario, lo segura que se siente la gente al reunirse después de medianoche, y si los jóvenes talentos tienen espacios para experimentar. Los indicadores son cualitativos y no todos pueden recogerse por canales establecidos. Además, algunas de las regiones analizadas cuentan con instituciones que no se han desarrollado del mismo modo que en los mercados comerciales de ADE.
Houtkamp atribuye a la escala comercial la capacidad de pagar cachés más altos, financiar producciones ambiciosas y dar un escenario global a sonidos que nacieron en el underground. Pero, sin reinversión en comunidades locales, espacios físicos y desarrollo de talento, «la cultura rica acaba secándose». En sus palabras, «no existe una industria musical sostenible sin ello».
Al preguntarle si ADE ha calibrado mal el equilibrio entre el crecimiento de la industria y las escenas locales, Houtkamp respondió que el evento nació como una conferencia en la frontera entre negocio y cultura, de modo que esa tensión forma parte de su identidad. Equilibrar las escenas locales con los eventos de gran escala, tras periodos de crecimiento muy rápido y el interés de grandes promotores, seguirá siendo «un proceso de aprendizaje».
Nigeria y Brasil están presentes en la primera edición por los programas de intercambio cultural de ADE con esos mercados musicales en desarrollo. Houtkamp explicó que el objetivo es averiguar qué podría significar, para el desarrollo mutuo, intercambiar conocimiento, talento y cultura.
El índice se lanza en octubre. ADE espera ampliarlo cada año, con el objetivo de aportar «una medida pública y estandarizada de la vitalidad cultural, para mostrar y entender el valor de la noche».